Dar
gracias
De todos es sabido que valoramos las cosas y las personas
cuando ya no disfrutamos de ellas. Que fácil
resulta decirlo y que duro es vivirlo.
Del
mismo modo que normalmente enfocamos nuestra mente hacia
la satisfacción de los deseos que anhelamos y
nos solemos sentir tristes si estos no llegan a realizarse,
viviendo en la carencia de lo que creemos que nos “falta”,
podemos focalizar nuestros pensamientos en todo aquello
por lo que tenemos que agradecer.
Las
cosas más simples de la vida, aquello en lo que
nunca reparamos por tenerlo tan a mano y estar tan acostumbrados
son las cosas esenciales que nos aportan felicidad.
Agradeciendo abrimos el canal universal a las bendiciones
de abundancia.
Demos
gracias a nuestro cuerpo porque es el vehículo
que permite expresarnos mientras estemos en la Tierra
y gracias a sus sentidos captar todo lo que ella nos
ofrece.
Demos gracias por todos los seres que nos aman aun cuando
no siempre nos lo expresen.
Demos gracias por las maravillas de la naturaleza que
nos permite gozar del mayor espectáculo que existe
de manera gratuita.
Demos gracias a nuestros hermanos pequeños, los
animales que nos dan su amor desinteresadamente.
Demos gracias por la maravilla de levantarnos cada mañana,
porque a pesar de los problemas, ahí reside la
magia de la vida.
Demos gracias…
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