La
personalidad no existe
El Ser humano es un ser volitivo, mudable y por tanto
imprevisible. Si en la naturaleza animal este aspecto
de individualidad existe en un grado ínfimo puesto
que la inmensa mayoría de las especies se rigen
por una conducta de espíritu grupal, en los seres
humanos la capacidad de cambio en los 80 años
que de promedio vive una persona es enorme.
La
capacidad de elegir y modificar nuestros pensamientos,
el ser responsables de nuestro estado emocional y de
nuestra conducta nos demuestra que la personalidad no
es una estructura rígida que no pueda ser moldeada,
a menos que nosotros así lo decidamos y vivamos
con el alma envuelta en un caparazón de acero.
Tú
eres como has decidido ser. Puede que no hayas tomado
conciencia de este hecho, pero así es. Incluso
en los aspectos kármicos por los que pasamos
en la vida, todo lo hemos atraído consciente
o inconscientemente, en uso de nuestro libre albedrío.
Imagina por un momento que tú eres un montón
de plastelina sin forma y en un momento dado decides
tomar una forma determinada, a la que con el paso del
tiempo vas añadiendo retoques y más retoques,
hasta que llega un punto que te olvidaste que esa forma
la has creado tú mismo y llegas a confundirte.
En realidad sólo es tu forma externa, porque
en esencia, tú sigues siendo la plastelina que
puede ser moldeada a voluntad y que puede adoptar cualquier
forma.
Pudiendo
elegir, te invito a moldearte de las mejores fragancias
y emociones.
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