Tú
eres el discípulo, tú eres el maestro
Se nos ha enseñado desde eones de tiempo a adorar
a Dioses, a admirar a ídolos, a seguir a gurús
y maestros, haciéndonos sentir como seres rebajados
lejos de esos seres tocados por la gracia del universo.
Lejos de ser cierto, tu alma te dice que no busques
fuera las respuestas, pues la luz que buscas es la que
niegas en tu interior. Deja de buscar y encontrarás.
En
la actualidad veo con extrañeza, incluso en buscadores
de la luz, como socialmente las personas corren apresuradas
tras la última novedad social, el último
tratamiento revolucionario para parecer más joven,
la última moda fashion, el nuevo aparato tecnológico,
etc, pensando que en la satisfacción de esas
necesidades hallaremos felicidad.
Reflexiona
de forma pausada sobre esas conductas y observarás
que lo que aparece en la superficie no es más
que la insatisfacción y vacío interno
que pensamos llenar con esos objetos creyendo que satisfacerán
la necesidad que “creemos tener”. No hay
nada que de forma permanente pueda llenar el vacío
interior sino el despertar espiritual cuando percibimos
que todas las emociones que buscamos ya existen latentes
en nuestra alma y que no debemos hacer nada excepto
conectarnos a ella para sentir la plenitud. No hay experiencia
externa, conocimiento o cosa que conduzca a la iluminación
por si sola. Todo son señales que te muestran
el camino de vuelta a casa.
El
cielo y el infierno no existen, sino excepto en tu mente.
No existe más maestro que tú, sólo
que lo has olvidado.
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